Sobre los 70 años de la República Popular China Parte II

Días atrás, en estas “Reflexiones Orientales” recordé los «Primeros de Octubre» pasados en China desde 1975, y luego algunas de las festividades en Madrid, a las cuales ya no soy invitado.

Hoy me gustaría reflexionar de forma más profunda sobre varios aspectos relacionados con este acontecimiento, histórico entonces cuando se estableció la llamada también “nueva China”, e histórico ahora cuando el país ya es una potencia mundial en todos los aspectos y que no puede ni debe ser ignorada.

Ya están saliendo muchos artículos, y en los próximos días saldrán más. Algunos de los publicados incluyen graves errores históricos; otros seguro que hay cosas que no mencionarán, al tiempo que sí insistirán en otras.

El pasado

A lo mejor son cosas elementales, pero creo que es un buen momento para recordarlas. ¿Alguien lo hará? Por lo que he leído hasta ahora en prestigiosas publicaciones, parece que no.

En primer lugar China NUNCA tuvo un sistema político similar en lo más mínimo a las llamadas “democracias Occidentales”. No estamos hablando pues de un Golpe de Estado del Partido Comunista de China contra un gobierno “democrático”.

Hasta los libros más contrarios a Mao, a la República Popular, y los extranjeros que viajaron por China antes de 1949, reconocen que era un país arrasado por el hambre y la miseria, el caos político, la injusticia y un total desprecio hacia la mujer.

Un país invadido por Japón con el consiguiente número de víctimas, y con episodios extremadamente trágicos como la Matanza de Nanjing. (Por cierto, Japón, entre otros, invadió también a Corea, Filipinas o Birmania). Pero con excepción del ataque a Pearl Harbor y las bombas atómicas que EE.UU. tiró en Hiroshima y Nagasaki, las referencias generales a Asia en la II Guerra Mundial son casi inexistentes; el conflicto parece que se limitó sólo a Europa.

Y encima de todo esto, un país humillado por la presión exterior para ceder parte de la soberanía de su territorio a un gran número de potencias extranjeras, entre ellas España, para que establecieran en barrios de diversas ciudades zonas fuera del control de China, con su propia policía o sistema judicial. ¿Se pueden imaginar que en la década de los 40 del siglo XX, ciudades latinoamericanas o españolas tuviesen un barrio francés, otro inglés, y así sucesivamente, con su propio sistema judicial y policial?

China se abrió al extranjero a mediados del siglo XIX bajo los cañones de las potencias extranjeras, fue obligada a firmar tratados desiguales, y encima fue “castigada” por haberse opuesto al mayor traficante de drogas en esa época, el Reino Unido.

¿Saben ustedes cuál era la esperanza de vida de un ciudadano chino que nacía en 1949? 36,5 años y la mayoría de ellos eran analfabetos….

La reconocida escritora Julia Lovell, en su último libro “Maoism, a Global History” (Editorial The Bodley Head), una de las obras más críticas sobre Mao que he leído, indica que a pesar de los billones que EE.UU. proporcionó al gobierno de los nacionalistas del Guomindang, tuvo lugar un debacle político y militar. “Chiang Kai-shek had refused to crack down on the Guomindang´s notorious levels of corruption until he has defeated…”

Esos son hechos objetivos, comprobados; no son opiniones subjetivas. Esos eran los “derechos humanos” que tenía el pueblo chino hasta 1949.

Si por recordar esto me tachan de “pro-chino”; les digo con orgullo que sí, que lo soy.

La fundación de la Nueva China

Días antes del establecimiento oficial de la República Popular, en concreto el 21 de septiembre, se reúne la 1ª Sesión Plenaria del Consejo Consultivo Político del Pueblo Chino. Entre otras cosas como la estructura de Gobierno, se definen la bandera, el escudo y el himno nacional del país. En el discurso pronunciado en la apertura de la Sesión es cuando Mao Zedong pronuncia su famosa frase “a partir de ahora el pueblo chino se ha puesto de pie”. Estos son los hechos históricos, que deben ser respetados, cosa que lamentablemente no se hace en algunos casos en España por parte de instituciones de mucho prestigio.

Desde el primer día de la fundación de la también llamada “Nueva China” y hasta el día de hoy, el país ha tenido y tiene que enfrentar infinidad de dificultades. En primer lugar, el aislamiento internacional diplomático, sólo roto por un pequeño grupo de países, la mayor parte de ellos del llamado “bloque socialista” encabezado por la URSS.

A eso hay que agregar la Guerra de Corea, donde China participó con los llamados “voluntarios” y donde por cierto falleció uno de los hijos de Mao Zedong.

A partir de allí se suceden todo tipo de acontecimientos, internos y externos, que no hacen más que dificultar el avance de China. Resumiendo muy brevemente, porque esto no es un libro de historia, tenemos en lo internacional la amenaza de los EE.UU. desde Taiwán, conflictos fronterizos con India, la ruptura con la Unión Soviética, y en lo interno luchas y errores políticos y económicos, los más importantes de ellos “el gran salto adelante” y “la Gran Revolución Cultural Proletaria”.

Y en medio de todo esto tuvieron que construir desde cero un nuevo país, destrozado por décadas de atraso y guerras, hambriento, analfabeto; y lo lograron, con avances y retrocesos, pero lo consiguieron y hoy China es una potencia mundial en todos los sentidos.

La apertura al exterior

Al poco tiempo de la muerte del fundador de la República Popular, y tras la caída de la “banda de los cuatro”, el país, una vez más en su historia, da un nuevo giro en su política y en su economía, y comienza a aplicar una serie de reformas económicas y apertura al exterior.

Desde el comienzo de esa apertura, que fue progresiva, Occidente y sus empresas empezaron a hacer cola para entrar a China. Los gobiernos occidentales, durante décadas, ayudaron política y financieramente a sus empresas para entrar en ese gran mercado. Pero ahora esos mismos países se quejan de que las empresas chinas, públicas o privadas, van por el mundo con ayuda política y financiera del gobierno de Beijing, o sea lo mismo que hicieron y hacen aún ellos.

Entonces China no les pidió a esos países la “reciprocidad” que ahora éstos le exigen. Entonces casi no se hablaba de los “derechos humanos” en el gigante asiático ni se le acusaba de forma tan amplia como ahora de ser un Estado “opresor”.

Hagamos una mirada retrospectiva: ¿China es ahora un país muchísimo más abierto al exterior que en 1979? ¿Sí, o no? ¿Es verdad o no lo es que desde que empezó la reforma se ha ido ampliando la apertura al exterior en todos los aspectos: geográficos, jurídicos, sectoriales, etc.? ¿No es verdad que continúan firmándose acuerdos de multimillonarias inversiones por parte de empresas extranjeras?

Entonces ¿por qué esa ola anti-china que recorre en especial a Occidente? Porque China se ha desarrollado, se ha convertido en un país fuerte, en un líder en muchos campos, y ahora Occidente ve que tiene que competir cada vez más con empresas chinas y eso le molesta. Pero no les molesta cuando la mejora de la calidad de vida de su población crea oportunidades de venta de productos alimenticios o de consumo que antes eran impensables. Porque la Unión Europea exige la apertura de mercados de otros países, mientras cierra sus propias fronteras y pone todo tipo de trabas a la entrada de productos, como por ejemplo los agrícolas, cuyas subvenciones pagadas por razones políticas con los impuestos de los ciudadanos europeos, son una de las causas del hambre y la pobreza en buena parte del mundo.

La lucha contra la pobreza

Uno de los mayores éxitos –sin precedentes en la historia mundial teniendo en cuenta los aspectos demográficos y el factor tiempo- que ha obtenido China es la lucha contra la pobreza extrema y si todo sale como está planificado, el año próximo China habrá terminado con este problema.

Este es uno de los mayores logros, reconocido por la FAO, la ONU y otros organismos internacionales, pero que casi nadie, o sin el casi, menciona al resumir los 70 años de la República Popular. ¿Será porque la buenas noticias, en especial si vienen de China, “no venden”?

Occidente no tiene la más mínima autoridad moral para exigirle a China unos “derechos humanos” que no pide a sus aliados en otras regiones del mundo.

Yo fui testigo directo de lo que era ese país en 1975, cuando una parte de los lectores de estas reflexiones aún no había nacido o eran niños, donde casi todo estaba racionado, donde la mayor riqueza de un ciudadano era una bicicleta, una radio, un reloj y una máquina de coser. Donde no existía libertad de movimiento dentro del mismo territorio, donde muchas familias tenían que vivir separadas, y donde ni en los mejores sueños un ciudadano chino pensaba que iba a poder viajar de vacaciones a otros países del mundo. Yo llegué a una China donde daban ganas de llorar ver a las ancianas con los pies deformados por las viejas “tradiciones” en relación con las mujeres.

La mejora del nivel de vida de la población es uno de los más básicos derechos humanos, a pesar de que China aún tiene mucho por hacer, y lo hará como lo ha hecho siempre, sin seguir las imposiciones de nadie y recorriendo su propio camino. Y el resultado final no será lo que digan las teorías o pronósticos de los “expertos”; será lo que las autoridades chinas quieran.

Hay cosas de China con las cuales naturalmente no estoy de acuerdo, o no me gustan. En todo caso, sí me gustaría imaginarme quién sería capaz de gobernar y obtener los tremendos progresos alcanzados, un país con las características demográficas y geográficas de China. Al mismo tiempo nunca voy a criticar a China o a su gobierno con una bandera de los EE.UU. –el mayor violador de los Derechos Humanos en el mundo- en la mano, o partiendo de la falsa “democracia” y “libertad” europeas.

Para terminar, estoy deseando que llegue el día dos de Octubre para ver los comentarios de la prensa, que estoy seguro hablarán mucho de “nacionalismo” (en el sentido peyorativo de la palabra) y de “chovinismo”.

Todos los 14 de Julio, Francia conmemora con orgullo, su Fiesta Nacional, con un desfile y miles de banderas en la calle. Nunca he visto una crítica en este sentido. Veamos que pasa después del 1º de Octubre.

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