Mi asombro ante el artículo de un «experto» sobre China en España

Días atrás, publiqué en mi página «Reflexiones Orientales» de FaceBook un comentario sobre el artículo Inversiones extranjeras: bienvenidas pero bajo control aparecido el 12 de Julio en un Blog del Real Instituto Elcano. Como veo que se sigue dando publicidad a ese artículo, he decidido reproducir en estas reflexiones lo que escribí entonces con algunas modificaciones.

En mis más de 40 años de relación con China creía que lo había leído todo o casi todo sobre el país asiático. Sin embargo, veo que la capacidad de asombro puede ser infinita.

 

En dicho blog leo un artículo del economista Enrique Fanjul, autoproclamado «uno de los mayores expertos de China en España», y entre otras cosas Vice Presidente de Cátedra China.

Voy a comentar, y compartir para ver qué opinan, algunos de los «descubrimientos» destacados en el artículo dedicado a las nuevas normas de la Unión Europea en relación con las inversiones en su territorio, pero que, sin mencionarlo, van dirigidas principales contra la República Popular China, como bien reconoce el autor.

Refiriéndose al gigante asiático, dice el autor que «Se trata de un país con un régimen político muy distinto al de los países europeos» ¡Vaya descubrimiento! No digo que eso lo saben hasta los niños porque sería muy exagerado. Pero China, no sólo la R.P. China, sino antes de su fundación, SIEMPRE tuvo un régimen político muy distinto al de los países europeos. 

Mi pregunta es ¿cuántos países hay en el mundo con un régimen político «muy distinto» al de los países europeos? Creo que casi toda Asia Central, parte de Asia del Sur, Rusia, todo Oriente Medio y una gran parte de Africa. Pero de esos países no se habla, ni siquiera por ejemplo para recordar las inversiones de Estados «con un régimen político ‘muy distinto’ al español» en la compra de empresas españolas, muchas de ellas en sectores muy estratégicos. 

El segundo «descubrimiento», siempre refiriéndose a China, es que «muchas de sus empresas inversoras son empresas estatales, que se benefician de una serie de ventajas por parte de su Administración, en primer lugar financieras. Incluso las empresas privadas en China no son como las empresas privadas de otros países, ya que mantienen una estrecha relación con el poder político (aunque intenten repetidamente negarlo).» Pido perdón a los economistas, pero sigo sin salir de mi asombro.

Veamos, muchas empresas de Europa -públicas y privadas- se beneficiaron y aún lo pueden hacer en muchos casos, de una serie de ventajas de sus Administraciones, en primer lugar financieras. ¿O acaso muchas empresas de España y de los países de su entorno no se beneficiaron de los llamados Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD) para entrar en China, o ahora pueden hacerlo con el FEIM (Fondo para la Internacionalización), «un instrumento para la financiación de apoyo oficial a la internacionalización de la empresa española» como se define oficialmente.?

Para terminar y no alargarme más de lo debido, qué es eso de que «las empresas privadas en China no son como las empresas privadas de otros países, ya que mantienen una estrecha relación con el poder político». ¿Qué empresa que trabaje en el exterior, sea de España, EE.UU., Japón, Corea del Sur, Oriente Medio y hasta Uruguay no mantiene una estrecha relación con el poder político? ¿Por qué muchas de esas empresas captan a ex-presidentes de gobierno, ex-ministros; debido a sus cualidades técnicas, o a sus relaciones con el poder? Sólo por poner un ejemplo ¿No es algo que salió en toda la prensa la influencia directa y abierta que el Estado español ejerció al máximo nivel en la concesión del proyecto de la línea de alta velocidad a La Meca?

Decenas serían los ejemplos que se podrían poner aquí sobre las estrechas relaciones de tantas empresas europeas -y por supuesto españolas- con el poder político.  Podríamos hablar de Airbus, por ejemplo; o de empresas que trabajan en el sector ferroviario, sólo por citar dos casos.

No entro en otros temas como la famosa «reciprocidad» -que no existe ni siquiera entre regiones españolas, o dentro de la misma Europa- y se le exige ahora a China, porque daría para otro artículo.

Sólo por poner un ejemplo, en el tema de los visados -tan importantes para la actividad empresarial- ¿existe reciprocidad mutua? Un ciudadano chino que represente a una empresa española en China necesita presentar más documentos (por ejemplo, extractos bancarios, seguros, etc.) que los de uno español que viaje a China por negocios. Ya por no hablar de la posibilidad de estar varios días en las principales ciudades chinas sin necesidad de visado siempre y cuándo sea un viaje de paso. ¿Podría algún ciudadano chino estar tres días en España sin visado, antes de viajar a Marruecos, por ejemplo? Todos conocen la respuesta.

La gente es libre de estar contra China, de no gustarle China o muchas de sus cosas; pero por favor, si lo hacen que utilicen argumentos sólidos, objetivos y no como los que se mencionan en ese artículo.
Lo que no entiendo por qué estando en contra de todas esas cosas de China -en otro artículo la definió como un estado represor- el autor se muestra tan activo en todos los actos sociales relacionados con ese país y es nada más ni nada menos que Vice Presidente de Cátedra China.

Con este nivel de «expertos» no me extraña el gran retroceso y la situación actual de las relaciones hispano-chinas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.