Crisis en las bolsas internacionales – China nos afecta

Hace ya casi diez años, en el 2007, escribíamos en Iberchina un artículo titulado «China nos importa, China nos afecta» que, a pesar del tiempo transcurrido, y en vista de las crisis que están sufriendo estos días las bolsas de todo el mundo, creo que sigue siendo de actualidad. Por eso he querido recuperar hoy, a continuación, la primera parte de dicho artículo, sin cambiar ni una sola palabra del mismo:

Desde hace ya décadas, pero de forma especial en estos últimos años, está teniendo lugar en China uno de los procesos de desarrollo económico y social más profundos y espectaculares del mundo.
Muchos expertos coinciden en que es difícil encontrar en la historia reciente un caso similar donde, en tan poco tiempo, un país haya experimentado no sólo cambios tan profundos, sino un desarrollo económico, social, industrial y científico tan destacado; donde la vida de cientos de millones de personas esté cambiando de forma tan rápida y radical.
Mientras una parte del mundo mira con asombro, incredulidad, temor o envidia todo lo que está pasando en China, otra parte parece que no percibe o no quiere percibir lo que está ocurriendo en ese país.
Se podrá estar más o menos de acuerdo con China, se podrá discutir sobre las ventajas o defectos que sus cambios están introduciendo en la sociedad y en el mundo, o se podrán apoyar o criticar muchos de los fenómenos del proceso chino.
Lo que no se puede es permanecer indiferente ante el mismo o ignorarlo, porque, nos guste o no, todo lo que está pasando en China está ya afectando de forma directa o indirecta nuestras vidas.
China es en estos momentos la cuarta economía del mundo por valor total de su producción, y de seguir a este ritmo podría superar a Alemania el próximo año y quedar en tercer lugar por detrás de Estados Unidos y Japón.
También es ya el tercer importador y exportador mundial, después de Estados Unidos y Alemania.
Podríamos aquí detallar una larga serie de cifras para demostrar la importancia y fuerza de China en la economía mundial, como por ejemplo su importante posición en la energía, la industria del acero, del automóvil, o la electrónica, entre otras.
Más importante que las cifras, sin embargo –hay países que están creciendo más que China- es la relación entre lo que pasa en China y nuestra vida actual y futura.

Muchas de las actuales fluctuaciones de las bolsas internacionales tienen una relación directa con lo que pasa, por ejemplo, en la bolsa de Shanghai. El que Shanghai cierre al alza o a la baja afecta ya diariamente a la mayoría de las bolsas de valores del mundo y por consiguiente influye de forma directa en los ahorros, inversiones y deudas de millones de españoles.

Las subidas en el precio de la gasolina –y en consecuencia del IPC- tienen una relación muy directa con China, el segundo consumidor de energía del mundo.
Los precios y la oferta de muchísimos productos de uso diario, desde textiles y calzado, hasta artículos de consumo, electrónicos o productos industriales, tienen una relación directa con China. Muchos de ellos o ya se fabrican en China, o tienen componentes fabricados en China, o utilizan materias primas cuyos precios los define el mercado chino.
Da igual que una empresa no tenga ninguna relación y ni quiera tenerla con China. Al final, tarde o temprano, es muy probable que esa empresa  se encuentre con un competidor de China en otra región del mundo, o con que su cliente alemán se traslada a China y tendrá que empezar a suministrarle allí, o que por ejemplo su competidor italiano es más fuerte porque está unido a un socio chino.
También podrá encontrarse de la noche a la mañana con que su empresa, o su empresa matriz en otro lugar del mundo, ha sido adquirida por una empresa china (Lenovo, por poner sólo un ejemplo)
Este fenómeno, esta relación directa o indirecta con China, lo podemos extender a casi todos los campos de la sociedad. Lo vemos en el cine –es difícil ya no ver directores o actores o películas chinas premiadas en los principales festivales internacionales-; lo vemos en el deporte y tendremos oportunidad de volver a verlo pronto en los Juegos Olímpicos; lo vemos en la ciencia y tecnología; lo vemos en el turismo; lo vemos en la educación (la demanda por estudiar chino se está acelerando en España).

El artículo completo puede ser consultado pinchando en este enlace.

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